Una aliada en la ciudad (1° Parte)

Caos. Tránsito descomunal. El desborde del transporte público, sumado al ritmo de vida exageradamente acelerado con el que se vive en la ciudad. los embotellamientos y un sistema de trenes detenido en el tiempo. Moverse en la ciudad es toda una aventura. Las calles repletas de autos, peatones y colectivos por igual. Resulta imposible para la mayoría de los mortales lograr estimar un tiempo de viaje.

En los últimos años, han empezado a surgir diferentes propuestas de vida sustentable, que abarcan una amplia gama de aspectos de la vida cotidiana, pero sobre todo la problemática que genera el transporte urbano. En medio del desorden vial por el que circulan miles de colectivos, taxis y todo tipo de transporte motorizado, la vía más tradicional, económica, sustentable y (sobretodo) saludable es la bicicleta. Sus innumerables beneficios convierten a la misma en un medio de transporte ideal para moverse en la ciudad y esquivar los inconvenientes diarios.

En Argentina, puede observarse que en los últimos tiempos, han comenzado a impulsarse el uso de la bicicleta como un medio de transporte muy viable, principalmente en las grandes ciudades de nuestra patria. Lugares como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires han estado promoviendo la utilización de la bicicleta como medio de transporte, creando ‘bicisendas’, financiando (a taza 0% de interés) a quienes quieran adquirir una, y promoviendo su uso con el programa publico de bicicletas gratuitas (denominado “Ecobici”). Este tipo de medidas también comienza a esparcirse a diferentes destinos, como La Plata, Vicente Lopez e incluso la provincia de Córdoba.

Empecemos por sus ventajas: En medio del actual colapso vial, la bicicleta asoma como una gran alternativa. Ofrece un viaje cómodo e individual, evitando demoras por tránsito o desperfectos técnicos. Su independencia en el tiempo de viaje se convierte en un factor determinante. No podemos esquivar el beneficio económico: al viajar en ella, la bicicleta no genera gastos, y tan solo requiere de un mantenimiento mínimo, a realizarse mensualmente y sujeto al uso que se le de. A su vez, debemos destacar el guiño que este método le hace a la ‘madre naturaleza’: no produce dióxido de carbono (CO2) ni otros gases de efecto invernadero, ademas de la disminución de contaminación visual y sonora con respecto a la ocasionada por otros medios de transporte.

unnamedY he aquí su mayor virtud: quien elige moverse en bicicleta, elige una vida mas saludable. El trabajo aeròbico necesario para poner en movimiento la bici reduce hasta en un 50% las probabilidades de contraer enfermedades cardiovasculares, reduce la presión arterial y ayuda a que el corazón trabaje de manera mas eficiente. Se reduce el colesterol, ayuda a conciliar el sueño con mayor facilidad y evitar la depresión, ademas de los efectos para combatir el sobrepeso y la obesidad, ayudando a quemar grasas, entre muchos otros. (NdeA: Ver “Los incontables beneficios de hacer actividad física”.)

Existen dos grandes puntos en los que debemos hacer hincapié: Al utilizar la bicicleta, se reduce el impacto que reciben las articulaciones del tren inferior de nuestro cuerpo, especialmente rodillas y tobillos. El peso de nuestro cuerpo, en lugar de ser cargado por nuestras articulaciones al correr (por ejemplo) sobre una superficie plana y dura, como es el pavimento, se encuentra apoyado en el armazón de la bicicleta, lo que libera a nuestras articulaciones del impacto sufrido y mejora súbitamente su movilidad y funcionalidad. A su vez, hay efectos sobre la columna: por su manera de ser conducida, la bicicleta facilita una posición de columna erguida, evitando cargar peso excesivo sobre las vertebras y colaborando así a corregir problemas posturales y disminuir dolores musculares.

Aunque, lamentablemente, no todo es color de rosas. Hay algunos, pequeños detalles, que necesitan ser revisados: en principio, ir a trabajar en bicicleta, o a la facultad, puede ser un dolor de cabeza, teniendo en cuenta que la higiene puede no ser la ideal, debido al esfuerzo físico que requiere, y que probablemente cause sudoración o desprolijidad. Aun así, es un detalle fácilmente solucionable (viajando en ropa deportiva o transpirable y luego tan solo cambiando la misma por la adecuada para tu actividad diaria).

Pero el principal problema que no son presenta, no pasa por la estética sino por lo cultural. Si bien las ciudades están actualizándose en materia de infraestructura para darle un lugar fuerte al ciclismo, nosotros (sus habitantes) aun debemos realizar un cambio de mentalidad: Es común ver autos estacionados sobre las ‘bicisendas’, tachos de basura que las obstruyen o incluso gente que camina por ellas, obstaculizando la movilidad de los ciclistas. El cuidado de las bicicletas de uso publico suele también no ser el ideal. ¿Por que? debido a que aun existe esa idea de “si no es mio, no lo cuido”.

Todos somos ciclistas, peatones y conductores. Es por eso que es necesario aprender a respetar a los demás, según el rol que tengamos. Hacer una ciudad mejor, generar un cambio cultural, es nuestra responsabilidad.-


Por Julian Beviacqua
Prof. Nac. de Educación Física
@jubevia
Gracias al Sr. Pablo Suárez por su desinteresada colaboración permanente, y sobre todo en su gran ayuda y consejo con este trabajo.

 

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6 comentarios en “Una aliada en la ciudad (1° Parte)

  1. Pingback: En bici por la vida (2° Parte) | Kerfit

  2. Se nota que falta costumbre, generar cultura de ciclista. Sobre todo porque las bicisendas suelen ser ocupadas por autos estacionados, motos circulando o contenedores de basura.

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