Las dietas no existen

Estrictos regímenes alimenticios que supuestamente hacen magia, milagros que de un día para otro hacen desaparecer kilos y kilos de nuestro cuerpo. ¿A que costo? la mayoría de estos regímenes son tortuosos, prohibitivos y extremadamente exigentes. Algunos, a puntos extremos sin sentido.

Algo tan elemental y necesario como alimentarnos no debería ser una tortura para nadie. Menos aun para quienes sufrimos algún padecimiento con la comida. Por falta o exceso, la alimentación es un factor que determina en gran manera nuestro estado de salud, animo y eficiencia en la vida diaria.

La forma en que nos alimentamos no esta exenta de los cambios que el tiempo va produciendo en nuestra sociedad. La cultura y los hábitos a la hora de comer han cambiado, y no siempre para bien. En una sociedad donde los indices de sedentarismo se han elevado notoriamente en los últimos años, mantener una dieta rica en calorías (que arrastramos desde siglos atrás, donde se trabajaba mucho mas con el cuerpo, y se gastaba mayor cantidad de energía) implica un aumento de peso excesivo y dañino a nuestro organismo.

hqdefaultVivimos actualmente en una época que bien podríamos llamar “el auge de las dietas”.
Todo el mundo parece tener, haber probado o conocer a alguien que tuvo éxito con dietas increíblemente extrañas, desconocidas, sin ningún tipo de explicación lógica/profesional y sobre todo mágicas. La promesa es siempre perder mucho peso en poco tiempo y sin realizar grandes esfuerzos.

El primer paso que debemos dar es que no existe una dieta mágica, ni un régimen que a todos nos funcione: son particulares. Lo que sirve para uno no necesariamente nos sirve a todos. El organismo de cada persona trabaja de manera diferente, con mayor o menor velocidad, digestión, tolerancia a ciertos alimentos, valores alimenticios, etc. Por esto mismo, que le haya servido a alguien no asegura que vaya a servirme a mi. Nos vemos ante la necesidad de probar, intentar y no dejar de buscar lo que nos gusta, que trabaje en armonía con nuestro cuerpo y sobre todo, lo que nos hace sentir bien.

“Nuestra comida debería ser nuestra medicina y nuestra medicina debería ser nuestra comida.” Hipócrates

Dejar de comer o someternos al sufrimiento de estrictos regímenes casi militares no es la solución. Quien busca cambiar, debe adoptar en su vida diaria hábitos de alimentación sana, acordes a las características de la rutina de cada uno. Reducir las porciones es un buen paso para iniciar. Comer mas despacio, masticando bien y evitando atracones (y esa sensación de pesadez que tan molesta resulta) pero no dejar de comer lo que nos gusta. Una herramienta muy utilizada en el mundo de la nutrición es el aumento de la cantidad de comidas diarias: no solo existen el desayuno, almuerzo, merienda y cena. Si consultas a cualquier nutricionista o experto en asuntos alimenticios, va a recomendarte un mínimo de 6 comidas diarias (las 4 principales y ‘colaciones’ a media mañana y media tarde, para mantener controlada el hambre). Comenzar también a reemplazar los alimentos cargados de azucares y grasas por otros mas sanos y naturales, con menor refinación.

Una parte fundamental en nuestra vida es el agua: mantenernos hidratados durante todo el día es vital. La deshidratación es un mal mucho mas común de lo que todos creemos, que afecta al rendimiento físico e intelectual, causando dolores, mareos y sensación de cansancio y malestar general. Cuando sentimos sed, ya estamos deshidratados. Dentro de la enorme cantidad de beneficios que nos produce beber agua y mantenernos hidratados, algunos de los aspectos positivos relacionados a la alimentación son:

Foods for a balanced diet - showing proportions

  • Regular tu peso: al beber agua, reducimos el hambre. Muchas veces creemos tener hambre y en realidad lo que necesitamos en saciar nuestra sed. El agua no tiene grasas, ni calorías, ni carbohidratos, ni azúcares, es pura. Al tomar agua con regularidad estás favoreciendo el trabajo de tu cuerpo, alejándolo del alcohol, las gaseosas y todo lo que ellas contienen.
  • Mejora le digestión y el estreñimiento: nuestro sistema digestivo necesita una buena cantidad de agua para hacer la digestión de forma adecuada. Junto con la fibra alimentaria, el agua puede mejorar situaciones de estreñimiento, que con frecuencia suele ser consecuencia de una deshidratación prolongada. En profesiones sedentarias, este es un punto que no podemos ignorar.
  • Limpia el organismo: el agua elimina las toxinas y los productos de deshecho de nuestro organismo, por lo que será fundamental ingerir la cantidad de agua necesaria para que nuestros riñones y todo el sistema excretor pueda ejercer su función. De lo contrario, no seremos capaces de eliminar las sustancias que nos sobran y se irán acumulando, un hecho que puede derivar en afecciones como cálculos o ácido úrico.

Solo existe una aliada excepcional de las buenas costumbres alimenticias: la actividad física. Encontrar el equilibrio entre nuestra alimentación y nuestro movimiento siempre ha sido (y seguirá siendo) la clave para encontrar el bienestar con nosotros mismos.-


Por Julian Beviacqua
Prof. Nac. de Educación Física
@jubevia

 

Este articulo, producto de investigación, experiencias propias y formación dentro del área solo pretende informar, enriquecer y concientizar a quienes lo lean. Te recomendamos que ante cualquier duda, consultes a un experto en el área de la nutrición.


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Un comentario en “Las dietas no existen

  1. Para pensar. Nunca ponemos en tela de juicio las costumbres que arrastramos desde hace aòos y que no suelen ser buenas. Mucho para pensar…

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